La mano
31-05-2006 13:55:13
Tenía entonces seis años, y el mundo era a veces amenazante, y aunque mi padre todavía no se había marchado de casa, ya su actitud denotaba que ocurría algo, estaba distante, taciturno, no era el mismo padre que me contaba historias de piratas en la habitación. Yo dormía en un cuarto pequeño con un balcón que daba a García de Paredes y que tenía un ventanuco que comunicaba con la estancia interior que ocupaban mis padres. El mundo me inquietaba, sufría terrores nocturnos, y una noche, fue tan real que aún siento escalofríos, estaba dando vueltas sin poder dormir, y de pronto vi aquella mano que salía de debajo de mi cama, una mano negra, casi brillante, una mano que parecía mirarme con los dedos y dudar si cogerme o no. ¡Dios! Pude gritar, orinarme encima, llorar de puro terror, pero sólo acerté a taparme con las sábanas y temblar y rezar para que se fuese de allí, y a la mañana siguiente no pude mirar debajo del somier para comprobar si estaba, ni a la otra, ni tampoco una semana después, y sólo cuando pasó mucho tiempo me sentí con fuerzas para ello.
Hace tantísimos años de aquello que siento dolor al recordarlo, el mundo era casi amenazador, hacía frío, hace tanto tiempo, han ocurrido tantas cosas que, cuando la otra tarde volví a pasar por delante de aquel balcón, me detuve para mirarlo y lo recordé todo, fue como si me estuviesen contando una historia nueva, algo que nunca hubiese oído, a pesar de que mis terrores eran reales, y mis recuerdos nítidos. Y mirando mi antiguo balcón pensé que en aquel cuarto había transcurrido una parte importantísima de mi vida, mi infancia, y razoné acto seguido que ahora la casa pertenecía a otros dueños, y que gente desconocida estaría durmiendo en mi cuarto, viviendo entre aquellas paredes que de alguna forma aún eran mías, porque estaban en mis recuerdos más antiguos, el suelo en el que había jugado, y la pequeña cornisa que había sobre la puerta del salón, y en la que yo me colgaba con las manos para columpiarme. Y entonces sentí un escalofrío, y me di cuenta de que, de una forma inesperada, de una manera que nunca se me hubiese ocurrido, mis terrores nocturnos se habían hecho realidad, y que ahora, por fin, una mano desconocida y oscura se acercaba por las noches a mi cama.
Hace tantísimos años de aquello que siento dolor al recordarlo, el mundo era casi amenazador, hacía frío, hace tanto tiempo, han ocurrido tantas cosas que, cuando la otra tarde volví a pasar por delante de aquel balcón, me detuve para mirarlo y lo recordé todo, fue como si me estuviesen contando una historia nueva, algo que nunca hubiese oído, a pesar de que mis terrores eran reales, y mis recuerdos nítidos. Y mirando mi antiguo balcón pensé que en aquel cuarto había transcurrido una parte importantísima de mi vida, mi infancia, y razoné acto seguido que ahora la casa pertenecía a otros dueños, y que gente desconocida estaría durmiendo en mi cuarto, viviendo entre aquellas paredes que de alguna forma aún eran mías, porque estaban en mis recuerdos más antiguos, el suelo en el que había jugado, y la pequeña cornisa que había sobre la puerta del salón, y en la que yo me colgaba con las manos para columpiarme. Y entonces sentí un escalofrío, y me di cuenta de que, de una forma inesperada, de una manera que nunca se me hubiese ocurrido, mis terrores nocturnos se habían hecho realidad, y que ahora, por fin, una mano desconocida y oscura se acercaba por las noches a mi cama.
Categoría: General 0 Comentario(s) & 0 Referencia(s)
Referencias
Comentarios
Hecho con